Un accidente o el paso natural de los años son tan solo algunos de los factores que intervienen para que los dientes puedan deteriorarse al punto tal de que deba pensarse en el popular implante dental, soluciones efectivas que pueden causar un poco de prevención pero que aun así no dejan de ser plenamente funcionales y eficientes siempre y cuando se lleven a cabo con las mayores garantías posibles.

La tecnología y las muchas investigaciones alrededor de este tema, han conseguido que estos implantes dejen de ser vistos como algo postizo y casi que fuera de lugar, es por ello que se han dado grandes pasos para que cada vez su aspecto sea más natural y puedan integrarse a la vida diaria de la persona sin mayores traumatismos o complejos.

Qué es un implante dental y cuando se debe considerar

Como parte de la odontología, hablamos de un recurso que cumple con el objetivo de sustituir una pieza dental deteriorada o dañada, esto a partir de raíces artificiales generalmente fabricadas con titanio que mediante un proceso quirúrgico se integran en el hueso de la mandíbula o maxilar.

Más allá de la estética y de la promesa de una sonrisa perfecta, su gran ventaja es que devuelven a la persona la eficacia masticatoria a plenitud sin que ello implique algún riesgo ya que se ocupan materiales biocompatibles para su elaboración. Ahora bien, en lo que respecta a cuándo recurrir a implantes dentales cabe recordar que estas piezas responden a necesidades funcionales y estéticas, de manera que de la mano del profesional a cargo se tomará la decisión de su implantación.

Aspectos que se consideran para hacerse un implante dental

Una revisión minuciosa de la historia clínica odontológica será el primer paso para contemplar esta opción, se revisará, asimismo, la edad del paciente, la zona donde se precisa pues algunas son más complicadas que otras y que no existan enfermedades asociadas a la coagulación de la sangre o al sistema inmune de por medio.

Superado lo anterior, se trata de un procedimiento pensando para que dure toda la vida, de manera que la persona será instruida sobre su cuidado e higiene adicionalmente de las señales que podrían indicar un posible rechazo, esto último, aunque no sucede a menudo debe ser advertido.

Desde el punto de vista psicológico esta es una estrategia que favorece bastante la autoestima y que devuelve la seguridad al momento de relacionarse con los demás ya que como es de suponerse no es para nada fácil atreverse a hablar o sonreír siendo consciente de que hay espacios que impiden una mordida natural, esto sin olvidar lo intimidante que puede ser comer en frente de otros si es que la ausencia del molar genera incomodidades de gran peso.