Desde nueva Constitución hasta baños decentes: la pequeña gran agenda de los secundarios

Un día de toma en el Liceo de Aplicación. El objetivo principal de la movilización de los estudiantes de este emblemático establecimiento es asegurar con eso el derecho a la educación pública de calidad. Sin embargo, entre los puntos también está tener Tarjeta Nacional Estudiantil gratuita durante todo el año y mejorar la infraestructura de los colegios que se dañaron con el terremoto, aunque ellos estudian en condiciones precarias mucho antes del 27 de febrero de 2010.

 

FUENTE: El Mostrador

 

En el Liceo de Aplicación cantan los pajaritos. Pero no en el patio. Dentro de la sala del 4ºB. Falta una puerta, un gran ventanal y en la sala contigua incluso el cielo falso fue reemplazado por cartulina blanca pegoteada con scotch. Por eso, a veces se cuela algo más que el frío y entran las aves.

 

El liceo fue fundado en 1892 por el doctor alemán Jorge Enrique Schneider y con el paso del tiempo se transformó en uno de los centros emblemáticos de la capital. Sin embargo, el año 2008, gran parte de eso se vino al suelo. El túnel del colegio cedió y los estudiantes fueron trasladados a dependencias de la Universidad de la República, mientras duraran las reparaciones.

 

Hoy el Liceo de Aplicación está en toma pacífica y los puntos que los estudiantes secundarios de este establecimiento y de otros centros educacionales movilizados defienden tienen que ver en gran parte con esta realidad. Su petitorio es claro: desmunicipalización de los colegios para que pasen a manos del Estado, tarjeta estudiantil gratuita los 365 días del año, a nivel nacional. Mejorar la infraestructura de todos los liceos que fueron afectados por el terremoto. “También queremos hacer hincapié en el mejoramiento de la implementación de nuestros compañeros de colegios técnicos profesionales”, cuenta Freddy Fuentes, presidente del centro de alumnos del Liceo de Aplicación.

 

Con el terremoto, la tradicional sede de la Avenida Ricardo Cumming también sufrió pequeños destrozos, “pero veníamos arrastrando un tema de infraestructura tres años antes”, dice Fuentes, que a pesar de las precarias condiciones en que se encuentran, señala que las aspiraciones de los estudiantes van más allá: ellos quieren cambiar la Constitución y que esto redunde en derecho a la educación y libertad de enseñanza.

 

DETALLES

Imagine esta escena: un estudiante quiere ir al baño y para que eso pase, se debe parar toda la fila. La anécdota la cuenta Sol Cancino, profesora de Lenguaje que trabaja hace tres años en el establecimiento. Pasó en una sala de enseñanza media. “Tenemos 40 alumnos por curso y las salas son para 30 personas. No tenemos bancos normales, los niños tienen que estar en esta sillas universitarias que son incómodas porque son escolares, andan con libros, cuadernos, las mochilas en el piso, los profesores que no nos podemos mover en la sala de clase”, cuenta Sol y entrega más detalles: “Sentir que estamos hacinados para los profes ya es complicado, más… entonces no están las condiciones para que ellos tengan el aprendizaje adecuado”.

 

Felipe Villegas viene de Peñaflor y lleva 6 años en este liceo y le afecta el poco espacio. A la entrada del recinto que ahora está en calle Huérfanos, hay un baño pequeño que apenas alcanzaba para los alumnos, por eso se construyó un baño mecano, al final del patio. “El espacio es un factor sicológico importante dentro del proceso educativo y ahora cuando llegamos a este liceo nuevo es estresante estar en una sala tratando de comprender la materia, tratando de concentrarse”, cuenta Villegas.

 

Franco Amigo, del 4ºB cuenta que el tema complejo es el de la seguridad. “Tenemos a muchos niños de séptimo básico que han sido asaltados cuando nos llevan a hacer Educación Física al Parque de los Reyes, porque aquí no hay gimnasio”.

 

Dafne Concha, presidenta del Centro de Padres, señala que apoyan todas las demandas de sus hijos porque finalmente si la pelea se centra en un cambio de Constitución, pelean por “un una educación más digna, por un país mejor”, dice y también reclama que se trata de una estructura que alberga a 2.500 alumnos, cuando se pensó para 1.200.

 

Las obras de reconstrucción del Liceo de Aplicación ya están en marchan y los alumnos, según el cronograma de la Municipalidad de Santiago, volverán a la sede de Cumming en marzo de 2012. El proyecto cuesta $ 5.082 millones.

 

LA DISCUSIÓN DE FONDO

Además de lo que solicitan los estudiantes del Liceo de Aplicación, el petitorio de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) incluye como ejes centrales asegurar educación estatal laica y de excelencia y asegurar alimentación y salud de calidad. También mejora en la infraestructura e implementación en los liceos técnicos,  prácticas laborales y que tengan derecho a sindicalización, según explica Laura Ortiz, una de las voceras de la ACES, en medio de un ambiente álgido que hasta anoche sumaba cinco establecimientos en toma en la Región Metropolitana.

 

Freddy Fuentes, quien es también vocero de la Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios (Femes), que agrupa a los liceos más emblemáticos de la Región Metropolitana invitó a todos los colegios a movilizarse “a partir de la próxima semana de la manera en que estimen conveniente”.

 

Camila Vallejo, presidenta de la Fech, en una visita de saludo a los estudiantes movilizados en el Liceo de Aplicación, señaló también el deseo de unificar las peticiones de todos los actores de la educación. “La idea es poder tener un petitorio único nacional que los involucre también a ellos (los secundarios) de manera más profunda, porque hasta el momento las demandas que hemos levantado en Confech  que tienen relación con ellos, es sobre la TNE, pero sabemos que hay una discusión más de fondo que se dará el segundo semestre y queremos afinar las bases para un movimiento unificado”.